Colorete Praia, delineador Cold Cocoa & Gloss Chloe de Saigu

7/08/2026

Quería hablaros de lo último que compré en Saigu a principios de junio, es decir, hace más de un mes, porque ya he utilizado mis compras durante suficiente tiempo como para ofrecer un análisis (más o menos) objetivo...




Hace años que Saigu se convirtió en una de mis marcas favoritas y, desde luego, es mi firma española, artesanal y ecológica preferida. Casi todo lo que saca al mercado triunfa en mi tocador.

Durante el florido mes de mayo me hice por internet con un combo de lo que en ese momento era rabiosa actualidad: un gloss + un delineador de labios + un sacaminas de regalo.

Esto último resulta muy interesante, porque los perfiladores que "acaba" de lanzar Saigu no son retráctiles, hay que sacar punta y es algo que me suele incomodar, pero me apetecía muchísimo el tono Cold Cocoa... Y el regalo de un afilador soluciona el dilema.





Cold Cocoa es un chocolate frío, muy frío, y realmente lo adquirí para disfrutarlo en el otoño y el invierno, cuando apetecen labios dulces en tono marrón glacé, cacao con leche, rosados cremosos y mauve..., pero aunque parezca mentira también casa a la perfección con melocotones como el brillo Chloe del combo que adquirí: en este selfie podéis ver ambos en acción:





Me gustan ambos productos, pero he tenido brillos labiales tan cómodos, hidratantes y bonitos como éste antes, y mucho más baratos (aquí, sinceridad ante todo...)
Y, sin embargo, nunca tuve un perfilador de labios tan fabuloso como Cold Cocoa: el tono se funde amorosamente en mi boca, es natural pero está, y permanece por horas, y dada su calidad entiendo su precio (veinte euros, ahora quince con las rebajas), y hasta le perdono que no sea retráctil.





Hablemos ahora de lo que compré en tienda, en Madrid, el cuatro de junio, justo antes del viaje del Papa a la capital.
El colorete Praia de Saigu, en crema y en tarrito, no es precisamente el formato que más adore yo..., pero es que es absolutamente apabullante, impresionante, es preciosísimo y casi casi es lo único que pongo en mis mejillas desde aquella adorable tarde en la que lo vi por vez primera en el mostrador de la tienda y me enamoré.





Aquí tenéis una foto imperfecta pero a la que yo tengo mucho cariño, porque estaba en pleno disfrute de lo que fue un fin de semana apoteósico. Además hacia mucho calor y andaba yo sudando la gota gorda, y a pesar de todo se puede percibir el delicioso tono tostado que aporta a los pómulos este rubor.





En estas dos fotografías veraniegas y bucólicas podréis ver mejor cómo sublima las mejillas con el color del buen tiempo, de las vacaciones (que aún no llegaron), del bronceado campestre. 





Yo llegué hasta Praia porque leí o escuché que era un clon del famosísimo Toasted Teddy, pero ahora ese dato me importa muy poco: el color me ha cautivado por sí mismo, y aunque me propuse no volver a comprar coloretes cremosos que no estuvieran dispuestos en barra, éste no resulta nada incómodo, se funde nada más rozar la piel y se extiende con la facilidad de un día en la playa, y lo veo suficiente firme como para no derretirse y suficientemente fundente como para no secarse en el envase: ¡lo tiene todo!




Esta maravilla cuesta normalmente veintiocho euros que pago con gusto, porque lo merece, pero en tiempos de rebajas, (o sea, ahora mismo), lo podéis encontrar por tan solo veintiuno. En el otro lado de la balanza, estoy teniendo una decepción con el nuevo bálsamo con color de Saigu,  que migra por mis labios y cuyo tubo está llegando a la última gota, habíendolo comprado hace un mes... 
Pero, para compensar, el colorete Praia me tiene subyugada.

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