Este año no he sido nada sistemática con la poti dieta cuaresmal: evité a toda costa cualquier almacén de Sephora, paraíso que será convenientemente saqueado durante la Pascua, pero en cambio hice alguna compra puntual coincidiendo con viajes y lanzamientos especiales, como mi visita a la tienda de Ana Aparichi en Fuencarral, Madrid:
Y es que esta firma española y artesana es una de mis favoritas últimamente junto a Saigu, y acababa de disfrutar de uno de los maravillosos directos que hace Ana: en él descubrí que había lanzado un iluminador en una preciosa polvera minimalista y con una innovadora textura en crema aterciopelada, ¡y eso tenía yo que probarlo!
Me fascina la polvera, ya que se me hacen bola últimamente los envases en negro mate, al estilo Nars clásico, por el tema de la suciedad y "gomisidad" que conllevan, aunque de igual manera me haré con el polvo perfeccionador de cara al verano..., por eso precisamente me ha encantado ver este formato, en un negro lacado y limpió, de líneas rectas tan puras y que puede caber en cualquier bolsito de primavera.
Me costó treinta y un euros con cincuenta céntimos, pues es cosmética de lujo y alta calidad, pero no me arrepiento.
Pequeño pero con un espejo espacioso, con ingredientes como la manteca de karité, la jojoba y el escualano en su fórmula, y en un tono piel que me recuerda a mi añorado Hot Sand de Nars..., me lo probaron en tienda y me enamoré.
Porque lo que hace verdaderamente especial a este producto es su tacto. En la página web lo llaman "textura mantequilla", y no quiero decir acabado crema polvo porque se trata de algo mucho más innovador: no es que sea una crema que se vuelva polvorienta en contacto con la piel, sino que aporta una ligereza, un desaparecer pero seguir estando propio de la cota de malla mithril elfica, o la capa de invisibilidad de Harry Potter.
Hablar del color no es fácil, porque El Iluminador no posee una única tonalidad. En la pastilla parece rosa piel, y sin embargo en el rostro se mimetiza con la encarnadura de la tez sublimándola y llenándola de una luz achampanada, pero de un modo muy natural, no en vano trabajó Ana durante tantos años en Bobbi Brown.
Al abrir la magnética polvera me recordó al llorado colorete en crema Penny Lane de Nars, al tocar el producto lo que evoqué fue el también desaparecido iluminador Hot Sand de la misma firma, y al fundirlo en mi piel me di cuenta de que era un producto único.
Dejamos ahora el tono de reseña y pasamos a terrenos más personales, donde os cuento que, en este año, en vez de estrenar el domingo de Ramos lo hice durante la víspera, porque ayer celebramos en mi extensa familia el 97 cumpleaños de mi abuela, y fue el momento elegido para atreverme a aplicar en mi piel El Iluminador de Ana Aparichi.
Además de estar probando la famosa reformulación de la base Double Wear de Estée Lauder, que por cierto a mí me encanta y me aguantó el ritmo todo el día, pero le dedicaré post en solitario, apliqué iluminador en las zonas altas del rostro y, sobre todo, me reconcilié con el colorete Peach Blur de los líquidos tipo mousse de Too Faced que resultaban demasiado mates para mí, fundiéndolo deliciosamente en mis mejillas con esta novedad de Ana Aparichi.
Aquí os dejo algunas imágenes en interiores, pero que dejan constancia de la luz. En ésta con mi primo el del iPhone se puede ver muy bien en el pómulo...
Con mi tía Eva y mi tío Javier. Aquí ya se ve peor, pero es que además del iluminador estrené esta elegantísima americana azul marino que había comprado en Atipyca, comercio local de Logroño, para el Domingo de Ramos y mis distintos eventos primaverales. La acompañé con un top azul troquelado de Amichi, una gargantilla dorada con circonitas que me regaló la mejor amiga de mi madre y, sobre todo, un broche de perlas bueno que heredé de mi bisabuela María.
Me despido con esta foto con mis padres, espero que os haya gustado, servido y entretenido la reseña y el cotilleo posterior. To be continued!
Me encanta la palabra achampanada, evoca una atmósfera de fiesta.
ResponderEliminarFelicidades a tu abuela, qué dicha celebrar su cumpleaños en familia. Un saludo desde el otro lado del océano.
¡Felicidades a tu abuela! ¡Qué afortunados sois de disfrutarla! Me ha encantado el iluminador. Feliz Pascua para todos
ResponderEliminarGracias a ambas, es que el color champagne es muy bonito y el color achampanado más aún, evoca fiesta y burbujas... Y tener a mi abuela y haberla tenido todos estos años es un tesoro.
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