Mi neceser de invierno: Estudio Mauve, Chanel & Dior

1/20/2026

Hacía muchos, muchos meses, años tal vez, que no encontraba yo una "bolsita de las pinturas" que me conviniera y apasionara tanto, así que aquí tenéis otra entrega de la saga "mi neceser" de...





Cuando un producto es artesano y cuidado hasta el más mínimo detalle, se nota, y emociona: ese crush me acaba de ocurrir a mí con Estudio Mauve.

Al frente de este proyecto sólo hay una mujer emprendedora, Sandra, una adorable e imaginativa treintañera de Barcelona; o sea que nos encontramos en el corazón del "handmade" y el #consumelocal más absoluto: comercio pequeño y personalizado, artesano, confeccionado con mimo e ilusión.





Sandra vende fundas de iPads, estuches y neceseres de distintos tamaños confeccionados en diversos materiales y estampados: llegué a ella gracias a Mariko, la creadora de contenido (aka "influencer"), y su reto de cuántos productos cabían en un neceser mini de la artesana: por supuesto me enamoré y me lo auto regalé por mi cumpleaños, aunque no llegó a tiempo.






Me decanté por el neceser box mini floral con el estampado Afrerglow y el forro interior rosa, que ahora sale a dieciocho euros con dieciocho céntimos porque estamos en rebajas, a mí me costó un poco más.
Se trata de una bolsita rectangular, armada pero de tela increíblemente suave de inspiración flores inglesas, y con dimensiones liliputienses pero gran cabida interior.




Lo llevo en cualquier bolso, grande o pequeño, y en él meto el colorete Candy de Dior que conseguí con un cheque de treinta euros por mi cumpleaños tardío en Sephora, y una talla de viaje de la famosa máscara de pestañas Idole de Lancôme.
Sí, últimamente estoy explorando las vitrinas más lujosas de la alta perfumería, ayudándome de descuentos o bonos: por ejemplo, durante el Black Friday me decidí a probar los bálsamos labiales con color de Chanel, Rouge Coco Balm, y ya tengo dos tonos: el famoso In love que adquirí entonces y el magnífico Tender Peach de la nueva hornada que fue compra navideña. 
Y siento una curiosidad irrefrenable por el mítico Rouge Noir de los Rouge Velvet que incluyeron en su última colección, ¡aunque éste no cabría en mi neceser!




También llevo productos que son ya fieles habituales en mi tocador, como la brocha flatbuki de Too Faced que poseo desde hace una década, un lápiz gris de Gosh también muy viejito o mi corrector de siempre desde hace un lustro: el Shape Tape Radiant de Tarte que uso a veces a modo de base de maquillaje,
Y la novedad más novedosa de mi neceser, una sombra topo en gelatina de la marca Danesss Myricks que tengo muchas ganas de reseñar también.

Un neceser de lujo... ¡por fuera y por dentro;

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