Mi neceser de verano: spf 50 en stick, Lumiglotion de L'Oréal y colorete liquido de Nars
Hoy termina mi temporada jarrera, de igual modo que a principios de septiembre llegó el fin de mi paraíso en Maestu: distintas formas de decir que se acaba el verano.
Y antes de que venga el otoño con sus muchos atractivos, quería hablar de la bolsita de pinturas que me ha acompañado en esta luminosa estación.
Ya sabéis que el color de la temporada para mí, sea cual sea la tendencia imperante, es el azul piscina, y este año encontré un neceser de algodón indio en la tienda local Alma Moda alternativa de Haro, que me chifla. Este tipo de neceseres étnicos se puso muy de moda hace un par de años entre las "cayetanitas" y me encanta: quizás es demasiado amplio para lo que uso yo últimamente, pero en verano los bolsos suelen ser también más espaciosos.
Le hice una sesión de fotos en la preciosa terraza de la pastelería Isasi de Haro, pero un producto que se resistía a aparecer en las imágenes, quizás en esta de portada se ve un poco más, es precisamente el que ha sido mi maquillaje por excelencia en verano: el Lumiglotion de L'Oréal en el tono 903.
Yo no sé qué tiene este tubo, lo he gastado y repuesto y me parece prácticamente magia. Dicen que es clon del se supone que inclonable Hollywood Flawless Filter de Charlotte Tilbury que yo no he probado: polémicas aparte, es sin duda el eje de mi neceser de verano.
Ya, ya sé que he publicado esta foto en un post anterior y hablando de prácticamente lo mismo, pero es que esta imagen encarna mis vacaciones por antonmasia, y en ella se ve muy bien el halo de frescura ligeramente bronceada e iluminada que regala al rostro este producto. Si tuviera incorporado el SPF rozaría la perfección, pero como en realidad esos combos no son nada seguros, prefiero llevar mi stick SPF 50 en formato gel de Collistar, que este año ha triunfado.
El tercer elemento para maquillar la piel ha sido la famosa base cuahion roja de Tirtir que encontré en una nueva tienda coreana de La ventilla (Haro) en su tamaño de viaje, y que me ha servido puntualmente como corrector.
Entramos en el apartado coloretes, que tanto en verano como en invierno son mi auténtico fetiche: por supuesto he seguido con mi obsesión con Praia de Saigu, a punto ya de rebañar el tarrito, pero el descubrimiento del verano han sido los nuevos rubores líquidos de Nars.
Tengo cosas buenas y malas que decir.
En mi visita de julio a Sephora encontré estos envases, eso sí de cristal, algo incómodos para un neceser pero con un aplicador preciso y limpio. Me probé los famosos Orgasm y Orgasm Crush, un ciruela maravilloso, pero llegué a la conclusión de que las texturas brillantes de este lanzamiento no duran en mi piel tanto como las mates y, para sorpresa de nadie, acabé con el melocotón gamberro y soleado de la gama, llamado Itsy Bitsy.
Si tengo que ser brutalmente sincera, como procuro serlo siempre, no es mi producto favorito de la marca y no estará presente en mi neceser de otoño. El tarro de cristal es pesado y lujoso, más propio de tocador. Y el color es bonito pero a pesar de todo sigue siendo un poco suspiroso en mi piel: no tiene esa duración infinita a la que estoy acostumbrada con este tipo de coloretes, por ejemplo Huda o Too Faced.
En cuestión de barras de labios, desde que lo he descubierto no se ha apartado de mi neceser ni de mi bolso el tono Wish de los nuevos labiales hidratantes de Rare Beauty, ¡qué maravilla! Y también he llevado siempre conmigo una lujosa barra de Chanel de los míticos Rouge Coco, en el tono Beat. Un melocotón clásico muy vivo y alegre, cremoso pero con duración en el labio.
Por último, el bálsamo con color de Belle que me enviaron en primavera y es un rojo piruleta que me fascina.
Y llegamos a los ojos, que en verano he dejado descansar detrás de unas gafas de sol, pero no me resisto a meter en mi bolsita de pinturas una máscara de pestañas en formato mini y un par de jumbos, mis preferidos para dar profundidad al párpado. Sigo fiel al Cinder de Make Up Forever, con el miedo en el cuerpo porque creo que lo han descatalogado. Y al Plum de Gosh Copenhague que, en cambio, ha vuelto a las perfumerías Druni.








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