Tarts y quemador de Yankee Candle: mi experiencia

4/19/2014
Dedico este post a mi primo Rodrigo.

En Madrid sólo he visitado un par de tiendas, intentando ser un poquito sobria: nada de Nars, nada de Kielhs. Entré en el Beautik de Fuencarral para conseguir unos papelitos anti brillos y vi que había suculentas novedades, pero las miraré detenidamente en el local de Logroño,  que han aguantado estoicamente mi poti dieta cuaresmal y merecen que celebre allí la Pascua.

Quemador y tarts de Yankee Candle

Pero sí que hice parada (y fonda, casi), en la mítica tienda de la calle Hermosilla que vende Yankee Candle: Aroma Style Home. Tenía muchas ganas de probar sus famosas tarts: tartitas de cera sin mecha para quemar a vela y aportar así buen olor al hogar.

Me llevé seis encantadoras tarteletas, de las cuales mis preferidas son: French Lavender, que huele a campos de espliego, y Loves me, loves me not, un olor que ya conocía en formato vela y que es floral,  alegre y bucólico, delicioso.

Tarts de Yankee Candle

De las demás solo puedo hablar por encima,  ya que no las he probado. Compré dos que son muy famosas por el olor a limpio que desprenden: Clean Cotton, aroma a sábanas recién planchadas, y Baby Powder, aroma de bebé recién aseado.
November rain contiene notas acuáticas y acordes de ámbar. Me la llevé por lo poético del nombre, pero me parece un olor algo masculino. Huele a chico recién salido de la ducha.
Y compré Cinnamon and Sugar para aromatizar mi cocina. Es una tart dulce pero espaciada, huele muy distinto de, por ejemplo,  Vainilla Cupcake. Tiene un aroma mucho más casero y real, como de azúcar quemada.

Ingredientes para perfumar un cuarto

Por último,  compré un encendedor de lumbre en una ferretería de la misma calle Hermosilla, porque con los mecheros y cerillas nunca me he entendido bien, lo cual fue motivo de chanzas familiares sin fin. Mi padre me ha bautizado como "Lanza llamas", y uno de mis tíos declaró que aquello podía ser usado como arma de defensa personal. Y mi primo el del iPhone ha inventado un nuevo refrán: A buen encendedor, pocas palabras bastan.

Encendiendo la llama...

Pero lo que importa es que con esta herramienta el fuego ha dejado de asustarme y he podido prender la vela de té: un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para mí.

En pleno apogeo
Utilicé un cuarto de tart, y una velita comprada en Clarel, el antiguo Shlecker (3,99 €/ 100 velas de té.) En muy poco tiempo,  el dormitorio se llenó de un aroma campestre maravilloso. Olor a margaritas, ¿me ama, no me ama?, a praderas en verano.
Es facilísimo hasta para un pato como yo. Luego, se deja enfriar, se mete en el congelador y si se hace un poco de palanca, sale entero.

Me temo que éste es el comienzo de una gran amistad... ¿o adicción?

11 comentarios:

  1. Me ha encantado el post. Yo quemaría el de canela y azúcar.

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  2. Veo que has comprado French Lavander mi favorita del mundo. No compres las velas no perfuman cómo esto ni locas, me gustan muchísimo las Tarts.
    Esa de las margaritas me la apunto para hacerme con ella en un pedido próximo.
    Un beso.

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    1. Vi tu recomendación en un post de tu blog y dije, tengo que probarlo.
      Sí, me gustan mucho más las tarts.

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  3. A mí me encantan la Clean Cotton y la Baby Powder. Con Clean Cotton, repetí. Me apunto November Rain para cuando vengan mis tías a casa a ver si dejan de preguntarme por posibles novios ;) .

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  4. Por como los describes dan ganas de probarlos ya! que envidia!

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  5. Son geniales las tarts :D
    A mí me encantan las de especias.

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  6. Adicción, ya te aviso, jaja!
    Besos!

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  7. Debe de oler fenomenal! besos

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  8. http://www.soufflemadrid.com/

    El otro día Subflava dijo que aquí también venden estas velas, como ves, tienen una tienda física en Piamonte 5, así que genial. Besotes

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    1. Sí, y también vi su tienda oficial, Smell it, en Arguelles. Pero es que una hobbit pija es muy del barrio de Salamanca...

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  9. Qué fotos tan bonitas. Me llama Baby Powder.

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