Mi tocador, versión 2020: larguísimo post de Makimarujeo

10/16/2020

Durante este verano he trabajado en ordenar y sistematizar mi tocador, esa joya de familia de la que ya he hablado en varias ocasiones. Quería tener todo el maquillaje que uso y el de "colección" conmigo, no rodando por los cajones de varios cuartos de baño...


La habitación de Adaldrida


Pero en mi tocador no cabía todo, ejem, y acoplar un carrito estilo ikea no encajaba con la madera noble de mi habitación ni de la pieza familiar, un tocador que como dijo asombrada la instagramer Itsbliur no es precisamente blanco ni básico... 
Mi madre había estado obsesionada con la idea de que mi cama, que es tamaño conyugal aunque para mí sola, tenía una sola mesilla de noche.



La mesilla convertida en apéndice de tocador


así que buscamos en varias tiendas de antigüedades baratas pero con mucho estilo en Logroño y encontramos esta maravilla: una mesita alta de cerezo con un cajoncito y un balde, que  pusimos a la derecha de la cama y, ¡bingo! quedaba muy cerca del tocador y vacía, dispuesta a convertirse en su apéndice o complemento.





En un principio compartió espacio con mis diarios de veinteañera como veis en esta imagen; ahora ya lo he transformado en "poti mueble" como veis en la imagen anterior, pero antes de adentrarnos en él, hablaré de la silla y nuestro drama en verano: queríamos restaurarla y descubrimos que estaba comida por la carcoma... y el tocador también. 





Estuvimos a punto de tirarlo, pero una especialista en restauración me aseguró que su carcoma no estaba activa como la de la silla, que sí acabó hecha leña en nuestra chimenea. 
Lo que hicimos fue darle un tratamiento y un barniz, y traer una de las cuatro sillas de madera y enea que tenía en la cocina. 
Hoy que he perdido a una amiga por culpa del cáncer  me avergüenzo un poco de haber hecho una tragedia por un simple objeto, pero véanlo y díganme si no es para enamorar:






Así luce ahora que he  terminado de actualizarlo. 
En la parte izquierda tengo mis perfumes y la "zona Nars": el grueso de la colección en una caja de lata, y sobre la encimera del tocador la paleta Orgasm, la paleta Orgasm Infatuation y la polvera de sol Paradise found.





Esta fotografía pertenece a la actualización anterior, pero la caja sigue estando más o menos igual: contiene mi universo Nars para rostro y labios: barraa antiguas, coloretes, múltiples, coloretes duales que ya están retirados y el mítico y también desaparecido iluminador Hot sand en polvo.







En la parte derecha, además de la vela Loves me, loves me not de Yankee candle como adorno, guardo mis pinceles en tazas blancas de las del desayuno, truco que copié a varias youtubers. 
Decidí separar las brochas limpias (en la taza de unicornio comprada en Sé Happy, en Logroño), de  las sucias (en la taza vintage blanca de Hema, en Madrid).
En la taza de cerámica estampada con una R, que fue un Regalo de Reyes, guardo mis barras de labios de Mac y de Nars. 







En el centro del tocador coloqué un guarda mandos de la mítica tienda Musgo, que durante mucho tiempo utilicé para las brochas pero ahora me parece más adecuado para almacenar labiales líquidos mates: L´Oreal, Maybelline, Bourjous o Pórpora Porpita para Pinduck London. 
También, brillos emblemáticos de Stila o Chanel, mis paletitas de Miyo Makeup y las máscaras de pestañas y lápices de cejas o de ojos que suelo utilizar a diario.




En el cajoncito izquierdo del tocador guardo mis coloretes favoritos que no son de Nars: el Life´s a peach de L´Oreal, el Luminoso de Milani,  rubores míticos de Sephora o Cargo... Abajo tengo un cesto de mimbre con los coloretes paellera de Kiko Milano, de ediciones limitadas, mis iluminadores y polvos de sol de marcas distintas a mi favorita.





Y ahora vamos a hablar del apéndice o complemento:  en la encimera de la mesita de noche tengo mis velas de Yankee candle, y en el cajón atesoro las paletas de sombras de ojos más especiales: Urban Decay, Too Faced, Kat von D y Nars. Me dejé la Sultry de Anastasia en Sevilla, pero cuando la recobre, vivirá también en este cajón.






En la primera balda  hay labiales, tanto en un baulito de mimbre como en un pequeño joyero de cerámica que me regaló mi tía Maite, coleccionista de cerámica artesana. Esos cajoncitos son ideales para organizar barras de labios clásicas... o sombras de ojos de Mac:






En el espacio inferior puse el otro joyero que me regaló mi tía, más grande y con seis pequeños cajones. 
En el primero guardo las tres sombras de Mac que tengo todavía, en el segundo las de Nars. En los dos últimos he metido sombras de distintas marcas,  los dos centrales están destinados al brilli-brilli:






La única sombra de Colourpop que tengo, I heart this, el único pigmento de mac que poseo, Old Gold, u los dos pigmentos de Miyo Makeuo que adquirí en verano, Evil kiss y Glitz. 
Es una forma de guardar el maquillaje coqueta y artesanal, quizás no la más eficaz, pero sí la que hace que me siente en casa en mi propia habitación.

12 comentarios:

  1. Pues a mí sí que me interesa,
    M de makimaruja...

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  2. Me alegro de que pudieras salvar el tocador. La carcoma es voraz y no discrimina. A nosotras nos tocó tirar un juego de mesa y sillas hace unos años y fue una lástima porque eran muebles con solera y muy bonitos.
    Besos!

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  3. Qué bonito es tu tocador

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  4. Me has recordado a unos muebles de mi abuela que vendimos (que por cierto, tenía un tocador de madera impresionante, aunque era madera muy oscura que a mí no me va mucho, pero se lo regaló en vida a otra familiar) y a la gente, personas mayores en general, les encantaban "porque estos muebles ya no se fabrican", es cierto que nada que ver con lo que encuentras en ikea.
    Nosotros compramos la casa de campo a reformar y hemos hecho este verano los baños, y en el aseo he metido una encimera con un mueble blanco de cocina de leroy, y ahí va todo mi maquillaje. Prácticamente el baño es para mí.
    Muy bonita tu colección.
    D.

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  5. A mí estas cosas ya no me hacen ilusión.

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    1. Respetable pero triste.

      A mí todavía me hace ilusión todo, hasta la Navidad no Navidad que vamos a vivir este año, será diferente pero seguro que también llena de ilusión, como no nos vamos a poder reunir los 30 que somos de familia me iré con mi abuela, mis padres y un par de tías Haro y la celebraremos allí.

      La vida es demasiado dura como para que no te ilusionen las pequeñas cosas.

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  6. Mi abuela perdió todo un dormitorio también por la dichosa carcoma. Ahora como los muebles no son de madera buena, no pasan esas cosas XD
    Me gusta mucho cómo ha quedado todo, organizado pero bonito y con mucho encanto.
    Un besazo.

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  7. Mi tía tenía uno parecido en el pueblo, pero tenía una palangana y no una mesita, con lo cual era menos salvable. Me encantan los cajoncitos de cerámica, son muy cuquis.

    Besotes

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    1. En Maestu también los hay con una palangana de cerámica, y una jofaina debajo: esos no eran tocadores de dormitorio sino lavabos de cuarto de baño antiguo.

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  8. Que joyita tienes en casa con ese tocador, es precioso. Y no me refiero por lo que contiene, que también, pero es de un gusto exquisito. Consérvalo todo el tiempo que puedas porque desde luego no necesitas un tocador de moda....el tuyo es estilo!! Saludos!

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  9. Las brochas siempre han de estar limpias ;)

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    1. Por supuesto, ésa es la teoría. Pero cuando no es así, lo mejor es separarlas en tazas distintas. A veces estás maquillándote, utilizas una brocha y ya está manchada, ¿dónde la dejas...? Pues en una taza distinta de las otras brochas que estás utilizando y están limpias.

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