Mis favoritos del verano 2026

8/27/2026

Junio y julio perezosos, agosto veloz... 

El tiempo avanza, y no quiero que termine mi mes de vacaciones sin hablaros de los que han sido mis favoritos en moda, lectura, comida y maquillaje: ¡mis imprescindibles del verano '26!




Un evento canónico.

Llamadme básica, pero a mí el total eclipse (of the heart, tenía que decirlo) me  emocionó, me tocó el corazón. Fue de una belleza inaudita, bucólica, y congregó a toda la familia en un marco incomparable, porque lo vimos, por supuesto, en Maestu:





También ha sido digna de recordar la regata de de globos que hemos podido ver en Haro, eso sí, madrugando un poco para verlos partir, y por supuesto también en Haro disfrutamos de la infinita emoción del Mundial.





De hecho vi la final que nos dio la victoria junto a mi tía Ana en el orgulloso estadio Luis de la Fuente, que estaba a rebosar de animación...

Y aquí entramos en los auténticos favoritos de la temporada, porque esta blusa roja calada de Atypica, mi tienda preferida en Logroño, ha sido el uniforme del verano, junto a...




Un vestido.

El que estrené en el festival poético rural Aletxa en verso. Es de una tienda local de Haro que se llama Muy mía, nos lo hemos comprado igual mi madre y yo, y me tiene absolutamente cautivada por su forma tan favorecedora y por esa combinación de tonos chocolate y turquesa-oscuro-casi-petróleo que tanto me gusta.





Y no sé arruga, es lavar y poner. El único inconveniente que le veo es que no es de algodón, sino de espuma, así que da algo de calor y sólo tiene un par de puestas antes de lavar (los tejidos sintéticos afectan al sentido del olfato, eso es así), pero me sirve para el otoño y hasta para el invierno con medias y básico de cuello vuelto debajo, ea!

¿Se nota mucho que es mi debilidad?





Además, he usado hasta el infinito este vestido blanco y azul que sí es de algodón y que adquirí a principios de junio en Landers, una tienda local de Logroño donde trabajó mi prima Claudia y que todavía me sigue gustando mucho. Me lo llevé a Madrid a la velada de Santo Tomás Moro que organiza el CEU en junio y es como el pistoletazo de salida al verano.





Un libro... O tres, o cuatro.

Me estoy leyendo la Divina Comedia de Dante en la edición de Micó, de El acantilado, que ha recibido muchos premios y no me extraña, su traducción literaria es absolutamente deliciosa. También he leído las Intuiciones precristianas de Simone Weill en la nueva edición con los textos originales en griego que ha sacado Alianza Editorial, y he devorado poesía: en agosto me bebí La cabeza de Tomás Moro de Mario Míguez, en Renacimiento, y en julio hice una relectura de Reino de Estrellas de Juan Ramón Trotter, (Númenor, 2025), de la que publiqué una reseña aquí.




Una comida: el desayuno.

En Maestu hay una panadería prodigiosa (Mendialdeko Ogia), que ha salido incluso en guías nacionales como la de El comidista por las maravillas que hace. Y una de ellas es su granola artesana, con un punto de chocolate negro y sal, que yo desayuno cada día: muchas veces, con leche de La Nieves en mi tazón de verano del Starbucks Coffee...,



Pero hace unos días cogimos manzanas en nuestra finca, mi madre hizo compota y me marqué un bol de desayuno con ella y la granola, rematada con una cucharadita de mermelada amarga de naranjas de Sevilla que compré en un mercadillo. Me pareció el desayuno definitivo.





Un producto de maquillaje.

El último ítem y a lo mejor el que estabais esperando, pero antes de que acabe la estación publicaré también el clásico post con mi neceser de verano, fiel a las tradiciones.

En Maestu uso muy poco maquillaje, pero no faltan el Lumi Glotion de L'Oréal en el tono 903 que me broncea un poco el rostro y sobre todo lo ilumina sin cargar la piel, y el que ha sido mi absoluto descubrimiento del verano, el colorete Praia de Saigu, qué cosa más deliciosa.




Aquí tenéis la conjunción de los tres productos, en unos de esos looks de "mi piel sin más" pero que tienen truco, o sea, trampa y cartón, pero sobre todo la luz que te aporta siempre la felicidad del verano.

4 comentarios:

  1. En la última foto te pareces muchísimo a tu madre.
    Yo me he pasado el verano trabajando mucho y sin desconectar ni un segundo. El eclipse me horripila, tiene todo el "vibe" de los últimos tiempos.
    La mezcla de turquesa oscuro y chocolate es ideal: sobria pero resultona. Yo recogí un premio en el Vaticano con un vestido de Trucco de esos colores.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver, es que hay que diferenciar: a mí toda la atmósfera pseudo mística que se creó en torno al eclipse tampoco me gustaba, pero llegó el momento y el eclipse mismo..., ¡amiga!

      Eliminar
  2. Muy variado el post. Me gusta.
    M.

    ResponderEliminar
  3. Preciosas las fotos, pero me quedo con la primera y la última .Besosssss !!!!!!

    ResponderEliminar

Habla ahora o calla para siempre...

Con la tecnología de Blogger.