Decoración (II) Detalles para un cuarto de estar confortable

10/13/2018
Los detalles lo son todo en un piso que queremos convertir en nuestro hogar: una butaca que nos enamoró desde un escaparate, un regalo que ya es parte de nuestra biografía, una tela estampada bonita, un mueble vintage rescatado de la casa familiar...


En el anterior post os mostré el "esqueleto" de mi casa, el arranque, el comienzo en el que se rescatan muebles de anteriores pisos, casi todos clásicos y de maderas nobles conforme a mi gusto, y empiezas a crear tu propio rincón.
En esta actualización veréis cómo va evolucionando, por ejemplo, el cuarto de estar, que estaba bonito pero bastante básico e incluso algo viejuno por culpa de la mesa camilla.


Al igual que una de mis seguidoras de Instagram, yo detesto las mesas camillas, y si había transigido en colocar una al fondo de mi salón, entre dos de las seis sillas de mis abuelos recién tapizadas, era por no tener nada mejor en aquel primer momento.
Pero eso cambió cuando a fin de septiembre mi madre y yo cobramos nuestras respectivas nóminas, (ñam) y, aunque aún bastante descapitalizadas, unimos nuestras fuerzas para buscar un par de butacas rompedoras que abrieran un poco el clasicismo del salón.
Y a fe que encontramos. Así estaba la citada habitación al principio de los tiempos:


Ahora he relegado la mecedora al rincón de lectura, junto a una lamparita, su hábitat natural. Y había un espacio vacío junto a la mesa de comedor que he llenado con las dos sillas que habíamos colocado de modo temporal como apoyo del sofá, pero de cara a las invitaciones que pienso organizar y estoy ya ofreciendo en mi casa, hacía falta algo más confortable:


Esta butaca que se ve en primer término fue un amor a primera vista: la vi en el escaparate de la tienda Blanca Rencurel, en la calle Bretón de los Herreros de Logroño. Costaba ciento ochenta euros, precio accesible para mí, y tiene mi tonalidad favorita, ¡oro pálido! Esos brocados medievales y esa forma que recoge los riñones y permite estirar los brazos por detrás del respaldo fueron lo que me terminó de enamorar.

Vista nocturna- luz artificial

Esta segunda butaca fue más una idea materna y, como tal, me la regaló mi madre. La encontramos en la tienda Muebles Milán de Logroño, en la Avenida de Portugal, y era mucho más cara (trescientos veinte euros), pero me decidí porque pese a su aire de trono de la reina ("sillón isabelino", dice una de mis amigas), resulta moderno si lo comparas con el resto:


Y porque tiene un respaldo alto que va perfecto para mi abuela o para alguno de mis invitados habituales que sufre de la espalda.
Y, como colofón, elegimos entre las telas que teníamos en casa esta cretona inglesa de flores en fresa y oro, mis colores y los colores de las sillas tapizadas, y mi madre hizo un almohadón y entre ella y yo, con la máquina de grapas de mi padre, tapizamos dos banquitos que habían dejado los antiguos dueños, que decidí colocar a ambos lados de la butaca.


También he llenado el resto de mi piso nuevo con otros detalles, como la espada Dardo de El Señor de los Anillos que me regalaron mis amigas cuando cumplí los cuarenta años, o la cartera que me hizo mi amiga Merl con hojas otoñales cuando cumplí los treinta: ambas joyas adornan mi mesa de estudio en mi dormitorio.

12 comentarios:

  1. Es que los detalles lo son todo. Esos contrastes son de los más in. Yo, como sufro de espalda, estaría un rato "recogiendo" los riñones en un sillón, y otro rato "reposando" las cervicales en el otro. ¡Horror! Decorar la casa propia es de las cosas más divertidas que hay. Lo mejor, ir viendo qué va "necesitando" la casa sin prisas. Mejórate ese oído. Bss

    ResponderEliminar
  2. Y sigues sin tener alfombras ��
    M.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja ni ganas, me sigo enamorando la tarima de madera

      Eliminar
  3. Cuando un piso/casa se convierte en hogar!!Muy acogedor todo y muy tú.Salud y alegría para disfrutarlo :* :* :*

    ResponderEliminar
  4. Me gusta el aspecto que va tomando. Los banquitos forrados por vosotras quedan coquetos.
    Besos!

    ResponderEliminar
  5. Lo más importante es que tu casa esté a tu gusto y que los diferentes elementos de mobiliario y decoración te resulten agradables pero es cierto que el conjunto carece de armonía (cada cosa es "de su padre y de su madre"), lo que le da al salón un aire de salita de espera de médico o de abogado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, y si todo fuera del mismo estilo parecería una tienda de muebles Ikea 😂

      Eliminar
    2. Pues a mí me parece que justo has huido del estilo demasiado clásico en el que corrías el peligro de caer. A mí esta variedad no me parece falta de armonía.

      Eliminar
  6. No me puede gustar mas el sillón isabelino

    ResponderEliminar
  7. Sabes en lo que me has roto el esquema? En que pensé que para el invierno meterías algo de alfombra en el suelo, por hacerlo más confortable, y mira, ahí me has metido un factor sorpresa. A mi el butacón me encanta, la verdad, me hubiese gustado que hubieses metido el mismo estampado en cojines y en todo, porque me encanta, la verdad, pero es que yo soy así de exagerada de la vida... yatusabé.

    Muy acogedor, la verdad.

    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja las alfombras y yo no somos uno: Diselo a varias lecturas de este espacio y de mi perfil en Instagram, tipo Ángeles, que se pierde por ellas y me las sugiere cada 2 × 3. Pero crean mucha suciedad, te resbalas en ellas, y en general rompen la armonía de la tarima de madera.

      Eliminar

Habla ahora o calla para siempre...

Con la tecnología de Blogger.